Fear of Missing Out or Be Present?

“Bebe tu té lentamente y venéralo como si fuese el eje sobre el que gira el mundo, lenta, uniformemente y sin correr hacia el futuro. Vive el momento real. Solo ese momento es la vida “

Thich Nhat Hanh

Buenos días! Ya sabéis que de vez en cuando me da por escribir mis reflexiones sobre algún tema que me ha llamado especialmente la atención y que creo que de alguna manera afecta al concepto del viaje…

En este caso el otro día leí algo sobre el síndrome Fear of Missing Out (FOMO) o temor a perderse algo que, aunque es algo que ha existido siempre, creo que está muy vigente y de plena actualidad. Este síndrome apunta a esa sensación de que otros tienen una vida más interesante y saben aprovechar mejor las oportunidades que nosotros, lo que nos lleva a veces a no disfrutar de lo que hacemos porque pensamos que nos estamos perdiendo algo o, aún peor, que lo que tenemos que hacer después es más prometedor. También se vincula al temor a la exclusión del grupo muy potenciada por el uso de los móviles y del mundo digital. JWT cuantifica en un estudio que 3 de cada 10 personas de entre 13 y 34 años ha sentido alguna vez sus efectos, mientras que otros datos apuntan que el 56% de los usuarios de redes sociales son sensibles a tener ansiedad por este fenómeno.

Las redes sociales han favorecido que el FOMO esté más presente que nunca en nuestras vidas, y cuando lo trasladamos a los viajes creo que se intensifica todavía más: queremos tener mil planes, conocer todos los rincones, llegar a todos los lugares… y cuando llegamos, visitar el siguiente en lugar de saborearlos. Exprimir los días con los que contamos para tener la sensación de que no nos hemos dejado nada por ver.

Empecé este blog en Septiembre de 2015 y, volviendo la vista atrás, creo que me obsesioné un poco con quemar todas las posibilidades: hacer posts super exhaustivos que no se dejasen un rincón por explorar en cada destino y, de alguna manera, no perderme nada para que tampoco quienes los leyeran lo hicieran. Pero Trippingbites fue transformándose de manera natural fruto de mi evolución como viajera (y/o persona) , siendo el post Slow Travel uno de los puntos de inflexión clave 9 meses después para empezar a adoptar un nuevo enfoque. Posts más cortos, menos exhaustivos, más subjetivos… y centrados en las cosas que a mí personalmente me aportan algo más en cada viaje. Intento volcarme más en un rincón que me ha hecho sentir algo especial o en los lugares en los que he tenido las experiencias más auténticas de un país que en los aspectos que creo que son comunes y “obligatorios“ como un monumento, un museo o principales atractivos turísticos que creo que cualquier guía de viajes puede describir muchísimo mejor que yo.

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Atardecer en Goa

En mi reflexión entre explotar al máximo o disfrutar a tu manera de un destino, elegí la segunda opción. Y desde entonces, aunque todavía no lo sabía del todo, cada viaje que he realizado me ha llenado cada vez más. Me he detenido frente a cosas que quizás antes me pasaban desapercibidas, una puerta antigua, una pintada callejera. He respirado profundamente y he sentido mis pies en contacto con el suelo mientras dedicaba tiempo a observar una puesta de sol. He repetido una y mil veces en una cafetería que me ha sorprendido positivamente. Me he echado para atrás a la hora de hacer alguna que otra excursión para relajarme en una playa y leer un buen libro. He dedicado tiempo a conocer a la gente de cada lugar. Poco a poco, he ido aprendiendo a montar mi propio viaje dentro del viaje… que a lo mejor no es tan completo pero sí mucho más enriquecedor (desde mi perspectiva).

Con el tiempo, leyendo y aprendiendo, he descubierto que, como todo en esta vida moderna, resulta que a este fenómeno también le han puesto un nombre… to be present. Un concepto -si me permitís- muy zen, que aunque pueda recordar al ochentero carpe diem, creo que significa algo muy distinto.

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Puerto Viejo

Practicar el estar presente puede ser complicado dentro del ritmo de vida que llevamos, pero sin embargo es muy simple y puede cambiar tu vida, tu viaje. Tiene mucho que ver con cómo tu mente maneja lo que sucede a tu alrededor y con cómo conectas contigo, con tus sensaciones, y con lo que te evoca cada destino. Por supuesto, es olvidarse de que otros sientan eso y si puedes hacerlo por un momento, por pequeño que sea, sin el móvil en la mano, es todavía más potente. Aunque luego puedas sacar la foto, grabar un story… lo primero es sentirlo y disfrutarlo. Aunque luego puedas compartirlo, lo primero es dedicar un tiempo a ver el efecto que tiene sobre ti. Y lo más importante: es aprovecharlo en el instante que se produce con todos los sentidos y sin restarle importancia por pensar en lo siguiente que tienes que ver o hacer. Solo eres tú y ese lugar, tú y esa persona, tú y esos aromas, músicas, paisajes. Solo cuando pienses que ese momento ha merecido la pena y has tomado conciencia de ello, pasa a la siguiente tarea. Pero si no lo has sentido, dedica un tiempo a buscarlo. Puede que al principio pueda ser un poco frustrante pero una vez haces “click“ ya no hay vuelta atrás, y además bien mirado tiene otra gran ventaja: planificar volver al destino para seguir descubriendo las cosas que se te han quedado pendientes!

Las cinco fotografías que ilustran este post inmortalizan para mí cinco momentos “presentes“ que nunca olvidaré…

  • La imagen de portada fue tomada en Gili Trawangan, la mayor de las Islas Gili en Lombok frente a Bali. El hecho de que el cielo amenazara tormenta hizo que las playas se quedaran desiertas de turistas y tan solo se podía ver a la gente local trabajando o sentada tranquilamente en las playas.  Dudamos entre hacer otras cosas o quedarnos allí, sencillamente, observando y aprendiendo. Recuerdo aquella sensación de paz y de relax con aquel paisaje exótico y maravilloso de fondo, mostrándome una nueva faceta de una isla que, cuando hablo con otras personas, me describen como excesivamente agitada y caótica…
  • La siguiente imagen es de la playa de Vagator en Goa, India, al atardecer. Aquel día la luz era una verdadera pasada y me arrepiento de no haber avanzado más en mis clases de fotografía para haber sabido capturarla en todo su esplendor. A pesar de ello, la tengo guardada en la memoria para siempre y en ningún otro lugar he podido verla igual.
  • La imagen de la tienda en pleno Masai Mara, Kenya, es un momento indescriptible. Asomada a la sabana, con aquellas acacias, el sonido de la naturaleza y de la fauna alrededor e incluso observando a lo lejos animales salvajes en libertad. Una mezcla de miedo, fascinación e incredulidad que ni siquiera sé cuánto tiempo pudo durar…el puro resumen de lo que significó para mí aquel safari.
  • Y las otras dos, el arcoíris y la playa, son de Costa Rica: Monteverde y Puerto ViejoLa primera fue un regalo que la naturaleza nos brindó un 6 de Enero, día de Reyes en España, y que fue para mí no solo el mejor regalo del mundo, sino la esencia de Costa Rica: pura vida. La segunda, en la playa, representa el darse cuenta de que el verdadero paraíso existe y que está muy lejos de los resorts de 5 estrellas: al lado de un pequeño chiringuito con sillas de plástico y rodeado de gente local ante un entorno natural privilegiado.
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Masai Mara, Kenya

Estar presente es algo que más allá de los viajes te ayuda en todas las facetas de tu vida. Es una herramienta mental que te ayuda a manejar los problemas, los miedos, a concentrarte en lo importante y darle la importancia que merece sin saltar a otra cosa que te distraiga. O simplemente, a disfrutar al 100% y con todos tus sentidos un momento como una cena en pareja, una charla con amigos, una exposición de fotografía, un buen libro…

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Arco iris en Costa Rica

Por supuesto este es solo mi punto de vista y también creo que que no perderse nada tiene sus ventajas… así que el debate está abierto. ¿Qué opináis vosotros?

 

Hasta la semana que viene!
xxx

E

 

 


 

‘Drink your tea slowly and reverently, as if it is the axis
on which the world earth revolves – slowly, evenly, without
rushing toward the future. Live the actual moment.
Only this moment is life.’ ~ Thich Nhat Hanh

Good morning! You know that from time to time I think about writing my reflections on a topic that has caught my attention especially and that I think that it somehow affects the concept of the trip …

In this case the other day I read something about the Fear of Missing Out (FOMO), something that, although it has always existed, I think it is very current and fully current. This syndrome points to that feeling that others have a more interesting life and know how to take advantage of opportunities better than we do, which sometimes leads us to not enjoy what we do because we think we are always missing something better or, much worse,  thinking that what we have to do next is more exciting. It is also linked to the fear of exclusion of the group that is greatly enhanced by the use of mobile phones and the digital world. JWT quantifies in a study that 3 out of 10 people between the ages of 13 and 34 have ever felt its effects, while other data suggest that 56% of social network users are sensitive to anxiety about this phenomenon.

Social networks have favored the FOMO being more present than ever in our lives, and when we transfer it to travel I think it intensifies even more: we want to have a thousand plans, know every corner, reach all places … and when we arrive, visit the next one. Squeeze the days we have to have the feeling that we have not left anything to see.

I started with the blog in September 2015 and looking back I think I was a little obsessed with burning all the possibilities to make super exhaustive posts that would not leave a corner to explore in each destination and, somehow, not miss anything so that neither the people who read them felt the same. But Trippingbites was evolving naturally as a result of my evolution as traveler (and/or person). The Slow Travel post being one of the key inflection points 9 months later, to start adopting a new approach. Post something shorter, less exhaustive, maybe more personal … and focused on the things that have personally brought me on the trip. I try to turn much more in a corner that has made me feel something special, in the places where I have had the most authentic experiences of a country than in the aspects that I think are common and “mandatory” as a monument, a museum or main tourist attractions that I think any travel guide can describe much better than me.

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Sunset in Goa

In my reflection between exploiting to the fullest or enjoying a destination in your own way, I chose the second option. And since then, although I still didn’t know it at all, every trip I’ve made has filled me up more and more. I stopped in front of things that might have gone unnoticed before, an old door, a painted street. I have breathed deeply and felt my feet in contact with the ground while spending time watching a sunset. I have repeated a thousand times in a cafeteria that has surprised me positively. I have backed down when doing the occasional excursion to relax on a beach and read a good book. I have spent time getting to know the people of each place. Little by little, I have learned to ride my own trip within the trip ... that maybe it is not so complete but much more enriching (from my perspective).

Over time, reading and learning, I have discovered that, like everything else in this modern life, it turns out that this phenomenon has also been named … to be present. A concept – if you allow me – very Zen, that although I can remember the eighties carpe diem, I think it means something very different.

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Puerto Viejo

Practicing being present can be complicated within the rhythm of life we ​​lead, but nevertheless it is very simple and can change your life, your journey. It has a lot to do with how your mind handles what happens around you and how you connect with yourself, with your feelings, and with what each destination evokes. Of course, it is to forget that others feel that and if you can do it for a moment, however small, without the mobile in your hand, it is even more powerful. Although then you can take the picture, record a story … the first thing is to feel it and enjoy it. Although then you can share it, the first thing is to spend some time seeing the effect it has on you. And the most important thing is to take advantage of it in the instant that occurs with all the senses and without diminishing importance for thinking about the next thing you have to see or do. It’s just you and that place, you and that person, you and those aromas, music, landscapes. Only when you think that moment has been worthwhile and you have become aware of it, do you move on to the next task. But if you haven’t felt it, take some time to look for it. It may be a bit frustrating at first, but once you click, there is no turning back, and well looked at it has another great advantage: plan to return to the destination to continue discovering the things that have remained pending!

The five photographs that illustrate this post immortalize for me five “present” moments that I will never forget …

  • The cover image was taken in Gili Trawangan, the largest of the Gili Islands in Lombok in front of Bali. The fact that the sky threatened a storm caused the beaches to remain deserted by tourists and only local people could be seen working or sitting quietly on the beaches. We doubt between doing other things or staying there simply by observing and learning. I remember that feeling of peace and relaxation with that exotic and wonderful landscape in the background, showing me a new facet of an island that, when I speak with other people, describe me as excessively agitated and chaotic …
  • The following image is from Vagator Beach inGoa, India, at sunset. That day the light was AMAZING and I regret not having advanced more in my photography classes to have managed to capture it in all its splendor. Despite this, I have it stored in memory forever and nowhere else have I been able to see it the same.
  • The image of the tent in Masai Mara, Kenya, is an indescribable moment. Peeked into the savannah, with those acacias, the sound of nature and wildlife around and watching wild animals in the distance. A mixture of fear, fascination and disbelief that I don’t even know how long it could last … the pure summary of what that safari meant to me.
  • And the other two, the rainbow and the beach, are from Costa Rica: Monteverde and Puerto ViejoThe first one was a gift that nature gave us on January 6, Three Kings Day in Spain, and that was for me not only the best gift in the world, but the essence of Costa Rica: pura vida. The second, on the beach, represents the realization that the true paradise exists and that it is very far from the 5-star resorts: next to a small beach bar with plastic chairs and surrounded by local people facing a privileged natural environment.
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Masai Mara, Kenya

Being present is something that beyond travel helps you in all facets of your life. It is a mental tool that helps you handle problems, fears, to focus on the important and give it the importance it deserves without jumping into something else that distracts you. Or simply, to enjoy 100% and with all your senses a moment like a couple dinner, a chat with friends, a photography exhibition, a good book…

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Rainbow in Costa Rica

Of course this is just my point of view and I also believe that not missing anything has its advantages … so the debate is open. What do you think?

 

Until next week!

xxx

E

 

 

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